Generalismo en diseño de producto


¿Qué es un generalista?. A mi me gusta definirlo como un sabedor de mucho y un maestro de nada, un curioso nato, alguien que se desenvuelve bien en momentos de incertidumbre y que tiene la capacidad de adaptarse a situaciones únicas.

En la otra cara de la moneda, un especialista, es alguien realmente brillante en una disciplina. Alguien que dedica su tiempo a ser cada vez mejor en algo y representa a los mejores en lo suyo.

Al ser formador en un curso donde los alumnos llegan con aspiraciones de cambio profesional y con las inseguridades que eso conlleva, como es lógico, en muchas clases me he topado con la siguiente pregunta: “¿qué es mejor saber de mucho un poco o de poco un mucho?”. Solía responder con cautela, “En mi experiencia…”, porque al fin y al cabo quién soy yo para ser categórico en nada. Pero lo cierto, es que internamente tengo muy clara la respuesta. Creo firmemente en el generalismo. Porque el diseño de experiencias es generalista, porque me gusta la astrofísica y la poesía y porque me gusta aprender de todo lo que se me ponga por delante.

Snapshot: The final breath of a dying star | Astronomy.com
The planetary nebula ESO 577-24 glows blue and red as gas floats away from the white dwarf star at its core.

He dedicado toda mi vida a tener un repertorio de habilidades que me ha ayudado a florecer tanto en lo profesional como en lo personal y de forma diagonal me ha ayudado mucho a mejorar como diseñador. Desde que tengo uso de razón he odiado profundamente el concepto de “ciencias y letras”, los caminos educativos  nos llevan a una caja que nos hace rechazar lo diferente y convertirnos en profesionales clasistas e intolerantes, en el peor de los casos.

El generalismo trata de tender lazos entre disciplinas, saber de psicología, de matemáticas y de narrativa, esto no solo te permite acertar más preguntas en el trivial, sino que también te ayuda a empatizar con personas y con disciplinas que se asientan en unos modelos mentales distintos a los tuyos. Lo que en el terreno profesional sirve para ser transversal en tu empresa y entender a todos los departamentos, te permite solucionar problemas de forma global.

Generalizando

Esta forma de entender la vida te permite acercarte a muchas disciplinas, y es algo muy útil en profesiones donde crear conexiones forma parte del proceso de trabajo. Se trata de entender el todo y no las partes, esto nos hace abordar los problemas desde una perspectiva más sistémica, haciendo ‘zoom out’ a vista de pájaro para pensar en soluciones mucho más cohesionadas.

El generalismo refuerza tu capacidad de síntesis, te permite acelerar tu proceso de toma de decisiones y elegir la mejor entre las hipótesis disponibles, lo que significa acelerar los tiempos. Se trata, en definitiva, de velar por la eficiencia y hacer que sucedan cosas, avanzar en vez de caer en tiempos exagerados de consulta y validación.

Lo que es cierto, es que tradicionalmente a los generalistas se nos ha encasillado en el arquetipo de: ‘el disperso’ y en muchos casos se ha puesto en duda la profesionalidad de estos perfiles por dedicar su tiempo en formarse en habilidades que no están directamente relacionadas con su profesión.

Os contaré una experiencia personal, cuando entré en mi anterior compañía, yo no tenía ninguna experiencia previa en e-commerce (Y el puesto era de diseñador UX para un monstruo en ventas de comida rápida). Yo tenía confianza en mi mismo, pero venía de la innovación con todo lo que eso conlleva, conocía de forma superficial conceptos de growth y CRO, me atreví a proponer ideas sobre el negocio, me sonaban cosas y sabía que el resto de capacidades las iba a adquirir por el camino y así lo dije. Me contrataron (Gracias desde aquí a mi hermano Álvaro).

Lo cierto es que mi rol encajó muy bien en el equipo, tuve la oportunidad de aportar en muchas cosas, aprender,  traer una visión diferente y sobretodo hacer bien mi trabajo. Pero, perfectamente, podrían no haberme  elegido a mi entre otros candidatos por no tener experiencia en un sector concreto o un portfolio especialista. Por eso creo en las personas y en su potencial antes que en su experiencia previa calentando una silla.

Al final esta forma de crecimiento transversal se contagia al resto, porque compartir conocimiento interdisciplinar en un equipo significa cruzar ideas, entender otros puntos de vista y eso se traduce en ser mejor diseñador.

Generalismo en diseño de producto

Esto es algo de lo que ya he hablado en otras ocasiones, pero jugamos en una balanza permanente entre diseñar emociones y resolver problemas.

El diseñador de producto es un perfil altamente estratégico, donde la visión de negocio y tecnología en correlación con la detección de necesidades a cubrir y la capacidad de ajustar requisitos a un presupuesto y un time to market determinan el éxito del producto, lanzamiento y evolución.  

Los perfiles que han pasado por startups en etapas iniciales, suelen ser muy potentes debido a que están acostumbrados a lidiar con marrones por todas partes. Te obliga a involucrarte en conversaciones comerciales, presentaciones a VCs, estimación de tiempos de desarrollo, hablar con usuarios, pensar en sistemas de integraciones, prototipado, marketing, etc. Se podría decir que se trata de personas con múltiples personalidades.

Esto sucede porque el diseñador de producto de una startup no puede pensar solo en barrer su parcela o en ser un eslabón de una cadena de producción. Tiene que estar íntimamente ligado al equipo de ingeniería y al de negocio y tiene que velar por el producto, no por defender el rol que aparece en su Linkedin. Las decisiones que tome van a afectar directamente a otras personas que igual que él están remando en la misma dirección.

De la misma manera, la avalancha de nuevos profesionales formados en cursos, másters y bootcamps, luchando por entrar a un mercado que demanda cada vez más este tipo de perfiles, genera, en mi opinión, un salto de fé muy peligroso por ambas partes:‌ por un lado empresas que no saben ni que necesitan, reclaman perfiles a los que no saben ni qué exigirles ni lo que significa su profesión y por otro lado esos ‘jóvenes diseñadores’ que entran en empresas padecen en muchas ocasiones del famoso “síndrome del impostor”, que al final se traduce en inseguridad a la hora de tomar decisiones.

Mi reflexión es, una vez más, que el diseñador debe entrar en la compañía como un huracán, con hambre de ayudar transversalmente y con confianza en sus capacidades fuera de las herramientas y la técnica, nunca debe encerrarse en un cubículo. Piensa en ti mismo montando legos y haciendo manualidades cuando eras un niño, ese es el impulso que te llevó a querer diseñar y esa es la actitud con la que debes llegar a cada reunión. Olvídate de los frameworks, los canvas y los mapas.


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La adrenalina del reto

Cuando vives en esta vorágine de multidisciplinaridad te acabas conviertiendo en un adicto a los retos con alta incertidumbre. “¿Facilitar una sesión en inglés para mañana con un briefing de dos parrafos?“ - ”¡Vamos pallá'!". Literalmente esta actitud me llevó a tomar la decisión de emprender y fundar TiempoRelativo. Estoy convencido de que si conocéis a fundadores o si vosotros mismo lo sois o lo habéis sido, este sentimiento os resultará particularmente familiar.

En esa línea nuestro leitmotiv se basa exactamente en la premisa de eficientar tiempo gracias a la capacidad de síntesis y de activación de soluciones del equipo.

Pensar con las manos, bocetar, prototipar, proyectar productos entendiendo las implicaciones técnicas de cada solución, medir cada decisión respecto a la propuesta de valor y ser capaces de llevar este proceso en 3 o 4 semanas. Pero ¿De qué sirve toda esta velocidad de diseño si luego conlleva tiempos de desarrollo de meses o años?. Ahí entra el nocode, ya no estamos limitados a la hora de construir y eso nos hace ser independientes, la última barrera se rompió.

Afrontar retos nunca fue tan divertido. Estamos listos para saltar al vacío.


Es un tema de personas

Me apasiona la naturaleza humana y su complejidad desde siempre, y eso probablemente juega a mi favor a la hora de posicionarme entorno a este tema, pero si, lo cierto es que he leído y escuchado muchos podcast sobre antropología, culturas, crímenes, mitos, leyendas… Me gusta entender o tratar de racionalizar porqué las personas se comportan de una manera u otra, qué sienten y que les motiva para hacer ciertas cosas. ¿Qué tiene que ver con el generalismo?. Absolutamente todo.

Es tan sencillo juzgar desde fuera un hecho y caer en sesgos de confirmación, que a veces posicionarte en contra de la opinión popular puede convertirse en un estigma  social. Un generalista es una persona empática que debe ser capaz de entender (Y predecir) porqué alguien se comporta de cierta forma, debido a su contexto, educación, situación social, vital o económica.

Cómo diseñador vas a estar en procesos de investigación y diseño de soluciones, para personas y clientes con los que no te tiene porqué unir ni una ética ni una misma visión de la realidad. Por ejemplo, si estuvieses diseñando para una casa de apuestas, durante el proceso de descubrimiento debes convertirte en ludópata. Y desde esa ludopatía, podrás tomar decisiones que ayuden a las personas y al cliente. Un buen diseñador no teme a otras realidades, las escucha, es un periodista de guerra, un policía infiltrado un explorador de ciudades perdidas en el amazonas.

Todas esas realidades que has ido absorbiendo durante tu vida, te van a hacer mejor profesional y lo más importante te van a permitir ver a futuro. Abrir tu mente siempre conlleva ganar visión.