Diseñar para algunos.

Ayer al entrar en la aplicación de Alexa en mi teléfono, me informaron de una nueva funcionalidad que ahora estaba disponible de forma más accesible desde la App en su nuevo rediseño. En ese momento tuve un ‘dejavú’ de cuando la sacaron, y recordé también, que ciertamente no me suscitó mucho interés por aquel entonces, de hecho ni lo probé, siendo yo muy de probar cosas, todo sea dicho , se trata del “Drop in”.

Esta funcionalidad, para los que no las conozcáis, te permite llamar entre dispositivos Alexa dentro de una misma casa o, si das permiso previamente a otro usuario de Alexa, recibir llamadas de esa persona.

Hasta ahora nada demasiado novedoso ¿verdad?.

El matiz de “Drop in” (Que en castellano vendría a ser algo así como entrar o ‘colarte’) está en que la llamada se produce directamente sin que el receptor tenga la opción de descolgarla.

Conceptualmente es un poco similar a algo que a los viejos del lugar nos trae buenos recuerdos, los ‘walkie talkies’. Con la diferencia de que cuando tu hermano, tu vecino o tus padres te contactaban: «Kjjje» “Hola ¿Hay alguien hay?, ¡cambio!” tu podías decidir si contestar o hacerte el remolón.

Stranger Things, Mike con un Walkie Talkie

Sin embargo Drop-in, te permite aparecer sin previo aviso y romper la intimidad de una estancia en la que no estás y en la que no ves lo que está sucediendo en ella. El único indicador de que estás ahí, es un sonido corto y leve (Muy Alexa) y una luz verde en la parte de arriba del dispositivo (Muy Alexa también).

Lo he pensado y la verdad es que de primeras, no se me ocurre una sola persona en el planeta tierra a la que le quisiera dar acceso a mi hogar para que se conectase y escuchase lo que ocurre sin avisarme primero. Sería un poco como vivir en una casa encantada ¿verdad?. Os imagináis que estás teniendo un momento íntimo con alguien, y de repente aparece por ahí tu madre, preguntado si te comiste el tupper de croquetas que te mandó. ¡Quita!¡Quita!.

Pero no quiero ser malo, quiero pensar que todo ocurre por algún motivo: “Algo no estoy entendiendo, pensemos… ¿Cuáles son los casos de uso?, ¿Qué problemas está resolviendo para el usuario”. En verdad, debe de ser algo muy guay, ya que en la nueva arquitectura de la App ocupa un lugar estratégicamente privilegiado 👇.

Screenshot de la App Amazon Alexa

Buscando en Google encontré un artículo donde se relatan los seis casos de uso en los que ‘Drop-in’ te puede ayudar en tu día a día (¡Fantástico!), que os procedo a relatar:

1 — Llamar a un Echo de otra habitación de la casa.

Lo he pensado y lo he probado y a mí personalmente, no me es muy útil. No vivo en una mansión con tres plantas. ¡vaya! que si alzo un poco la voz me oyen en toda la casa. Por otro lado, no sé en que habitación de la casa está mi pareja ya que no estoy ahí, y por terminar, como la mayoría de los españoles, no tengo un Echo de Alexa en cada habitación de mi casa.

2 — Saludar en toda la casa en vez de llamar al teléfono de una sola persona.

Bueno, algo así como mandar un mensaje a mucha gente a la vez… no es para mí, pero puede entender que a alguien le interese ¿Tal vez a una familia con niños?.

3 — Intentar contactar a alguien que no te coge el teléfono.

Si alguien no me coge el teléfono, no me sentiría cómodo colándome en su Alexa para preguntarle algo. ¿Y si está en medio de algo o simplemente, no le apetece hablar?.

4 — Sorprender a alguien que quieres ❤ con un ¡Hola!.

Ok..

5 — Chequear a una persona mayor.

Respecto a esto…tuve la suerte de participar en un proyecto sobre la soledad en personas mayores hace algunos años. Y la infantilización que hacemos de estas en la sociedad es uno de los aprendizajes más grandes que me llevé… Creo que si una persona no sabe descolgar por iniciativa propia su Alexa, quizá no debería tener uno.

Además, el susto que se pegaría mi abuela, si entro así en su casa, sería de campeonato.

6 — Si tienes un Echo con cámara puedes chequear que todo está bien en casa.

Mira, este no está mal, me gusta la idea y seguro que es más accesible para mucha gente que las cámaras IP. Aunque siendo sincero no conozco mucha gente que tenga el Echo con cámara en España y realmente es una funcionalidad que no creo que se use en el día a día… Y una pregunta, ¿Daríais acceso a alguien a una cámara en vuestra casa?.

Hall 9000, 2001: Una odisea en el espacio

Al final mi sensación, es que esta propuesta no está alineada con las expectativas y necesidades del mercado, al menos el Español. De hecho, se me ocurren más casos donde el mal uso puede estar presente, que aquellos en lo que realmente se resuelva una necesidad del usuario en el contexto del hogar.

Estaba pensando, por ejemplo, en una ruptura, la persona que deja la casa ¿Podrá seguir conectándose a tus dispositivos? Escuchando tus conversaciones desde la habitación de al lado, como un alma en pena algo cotilla y desesperada.

Muchas veces en este mundo en el que vivimos donde el diseño de producto se ha vuelto algo global, sucede que en el intento de diseñar para todo el mundo, acabamos diseñando para unos pocos e imponiendo al resto cosas que no necesitan. Por eso el diseño es una responsabilidad, sobre todo cuando tienes la capacidad de impactar a muchas personas.

Por mucho que cada vez vistamos más parecidos, consumamos la mismas series , la misma música o incluso cenemos en los mismos restaurantes. Hay un abismo entre un neoyorquino y un madrileño. En lo local muchas veces encontramos lo global, y solo de esa manera podremos construir soluciones que se adapten a la realidad de los usuarios de nuestro producto, pensando en micro-sistemas que conforman el conjunto y que se deben entender y explorar por separado.

En el diseño que proviene de lo local, nacen las leyendas, los mitos y los ídolos, que acaban formando parte del folclore y la realidad.

No olvidemos que el diseño en el fondo es la cultura, y esta está condicionada por tres factores: El pensamiento, la lengua y la Realidad.

Y hoy hablábamos de una inteligencia artificial que se relaciona con nosotros a través de una interfaz de voz y se mete en nuestra realidad.

El Madrileño, Tiny Desk Concerts